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Me gustaría plantear una reflexión sobre el abandono del deporte conforme van pasando las categorías, entendiendo que el deporte base o sus deportistas no superan la edad de 20 años, y cómo, el coaching deportivo puede ayudar a mejorar esta estadística.

Estructura actual

Actualmente hay un gran número de deportistas en etapas de iniciación y que se van perdiendo conforme van creciendo y subiendo de categorías. Esta situación ocurre en varias modalidades deportivas y, por tanto, el abandono en etapas formativas acaba haciendo mella en las categorías superiores y el ‘deporte base’ deja de cumplir su función.

Estructura de cambio

Esta estructura supone un desafío realista, un reto fácilmente alcanzable si se trabaja en la línea requerida. En ella se aprecian unas nutridas categorías inferiores que van perdiendo deportistas progresivamente y de manera natural. No podemos negar que los motivos de la práctica deportiva en edades tempranas van evolucionando y cambiando, porque, con ello, cambia también la motivación, aumentan las cargas académicas, las lesiones, etc. Pero los profesionales del deporte debemos gestionarlo y controlarlo para que los abandonos no sean más de los estrictamente inevitables, aunando esfuerzos para que las categorías “de base” cumplan efectivamente su misión y supongan aportaciones significativas a las categorías superiores.

Para eso son fundamentales ciertos aspectos que van a influir en el rendimiento y en la continuidad de la práctica deportiva, algunos de estos aspectos son:

  • Motivación e implicación
  • Aprendizaje
  • Responsabilidad y ejercicio de su capacidad de elección
  • Evolución y desarrollo
  • Autoconocimiento
  • Autoestima
  • Seguridad y confianza
  • Gestión emocional
  • Asunción de valores (esfuerzo, constancia y trabajo)

Es en este “desarrollo como persona“ donde el coaching juega su mayor papel ya que es la herramienta idónea para transmitir todos los valores citados anteriormente.

Conceptos utilizados en coaching como la responsabilidad y el protagonismo sobre la propia vida; el círculo de influencia; el cambio y la evolución; el no estancarse y seguir adelante; los objetivos deseados, positivos, medibles, retadores y alcanzables; la acción como oportunidad de logro, y el error como base del aprendizaje resultan adecuados para el trabajo con niños en cuanto a su desarrollo integral, y no exclusivamente como deportistas.

Los expertos mencionan su preocupación por las altas tasas de abandono deportivo en edades escolares que ese está produciendo.

También es importante la orientación que le damos al deporte base, si está orientado a la competición, a la creación o al desarrollo.

Por tanto, para prevenir el abandono es importante que el proceso formativo de los deportistas centre parte de la atención en reforzar la motivación interna de los niños deportistas, y no potenciar el premio y los resultados competitivos como único motor para practicar el deporte de que se trate.