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Quiero empezar reconociendo a Félix Vergara esta gran iniciativa que está comenzando a llevar a cabo en el fútbol base, y fundamentalmente porque ya era NECESARIA. En segundo lugar también agradecerle su confianza en dejarme este espacio para relatar mi visión de cómo ha sido y cómo es el fútbol base a día de hoy y qué podríamos hacer para mejorarlo con el único fin de que nuestros chavales disfruten y se eduquen en unos valores para la vida que les pueda aportar el fútbol.

Voy a presentarme, mi nombre es Iñaki Osambela Etayo y mi currículum se resume en 38 años de pasión por el fútbol: desde los 6 que comencé a jugar hasta los 42 que tengo ahora y soy entrenador de fútbol base. Mi mejor aportación puede ser la experiencia ya que puedo opinar como ex-jugador, entrenador de fútbol base y padre de un chico de 13 años apasionado del fútbol.

Los defectos que detecto en el fútbol base ya existían cuando yo jugaba de pequeño. Ahora son más visibles gracias a los medios de comunicación y a las redes sociales pero esto lleva ocurriendo muchos años. Y, según mi opinión, se producen en dos ámbitos principalmente:

  • Familiares
  • Clubes y entrenadores

 

Familiares

En el fútbol base sigue habiendo un porcentaje de incidentes muy graves que todos conocemos y un porcentaje bastante mayor de incidentes no tan graves pero que afectan también a nuestros jugadores.

Cuántos de nosotros hemos visto a padres, madres, abuelos, tíos, etc. faltando el respeto a un árbitro por el mero hecho de que se haya podido equivocar y acaban perdiendo los papeles sin pararse a analizar que su hijo está siendo testigo de todo ello. Discutiendo con miembros del otro equipo y, en algunos casos, la minoría por supuesto, llegando a la agresión física. Por otro lado, podemos escuchar a los familiares gritando y ordenando a su hijo qué hacer en el campo pasando por encima del entrenador y llegar incluso a incitar a la violencia al menor con el triste y famoso “dale una patada”. Y otras tantas acciones que seguro se os vienen a la cabeza al leer este texto.

Todos sabemos y está demostrado, que una parte fundamental de la educación de un niño es aquella que recibe de su entorno familiar, lo que conocemos como “educación por imitación”.

En el fútbol base tenemos un problema y es que nuestro deporte a nivel profesional tiene unas repercusiones mediáticas y económicas tan espectaculares que hace que muchos familiares se olviden de la educación de sus hijos a través del deporte y busquen erróneamente el forjar, a su manera, un mini futbolista profesional.

 

Clubes y entrenadores

Igual que en el apartado anterior, desde siempre muchos pero muchos clubes se toman el fútbol base como fútbol profesional, poniendo en primer lugar el resultado por encima de la educación y formación de los menores. Hay clubes que permiten que se hagan auténticas barbaridades con los niños por conseguir su erróneo objetivo. Chicos que apenas juegan ya que su nivel es, en teoría, más bajo que el de su compañeros, que son “apartados” porque no aportan como el resto, etc.

Cuántos chicos han quedado por el camino y han dejado de practicar este deporte por este motivo, ya que los clubes no veían en él un gran jugador, pero sin analizar que detrás de ese “futbolista” hay una personita que tiene sentimientos. Claro que probablemente no llegaría a ser otro Messi, pero sí podría haber continuado para mantenerse en forma, hacer ejercicio con niños de su edad y aprender unos valores positivos para su formación gracias a un deporte de equipo. En algunos casos, estos niños se han pasado a otros deportes pero hay otros que han sufrido tal frustración en el fútbol que no han querido volver a practicar ningún otro.

Al igual que pasa con los clubes, también hay muchos entrenadores que entran en este juego y miran solo el resultado, el ganar la liga tal o la copa cual. Entrenadores que ni forman ni educan a los niños.

El otro día leí un artículo en el cual se mostraba el mensaje que daba un entrenador a sus jugadores: “Este sábado nos jugamos la vida, tenemos que salir a muerte”. ¿Os imagináis el motivo? Pues sí, ese día estaba en juego proclamarse campeones de una liga alevín. Hay entrenadores que en vez de niños creen que están entrenando a hombres profesionales y utilizan con ellos técnicas bastante reprobables, como por ejemplo, ponerles a hacer ejercicios de fuerza a edades que no corresponden en absoluto.

Otro ejemplo vivido por mí. Ocurrió en el primer año que entrené en alevines. Los chicos venían de jugar en pista de fútbol sala y pasaban a jugar por primera vez en campo a fútbol 8 y en el primer entrenamiento me dirijo al otro entrenador del club de chicos de la misma edad: “Podemos jugar un partido hoy para que los chavales vayan viendo cómo actuar en el nuevo campo de fútbol 8 y les podemos ir enseñando a colocarse, a moverse…”. Su respuesta fue clara y directa: “No. Imposible. Estamos en pretemporada y estas dos primeras semanas no vamos a tocar el balón”.

Como veis barbaridades de este tipo se han hecho y se siguen haciendo con nuestros jugadores. Por lo tanto, todos tenemos que poner soluciones YA, y es muy fácil y muy difícil a vez. Comencemos por fomentar la formación en todos los que participan en el fútbol base: familias, clubes, entrenadores… y claro está, todo en beneficio de los niños.

Un buen punto de partida sería que las instituciones oficiales relacionadas con el mundo del deporte, como las federaciones, las asociaciones y los clubes pusiesen esa formación a disposición de todos. Igualmente vemos que hay personas como Félix Vergara que tienen estas inquietudes y están preparados y formados para aportar su granito de arena en el deporte base.

 

¿Cuáles son los objetivos que nos debemos marcar?

  • Conseguir que no se vea en ningún campo de fútbol ninguna actitud que pueda poner en peligro la educación ni los valores de nuestros hijos.
  • Utilizar el fútbol base como una herramienta que nos sirva para sacar lo mejor de nosotros mismos y el mayor beneficio para nuestros chavales.
  • Asumir que la inmensa mayoría de los niños no llegan a profesionales pero que aun así disfrutan del deporte y gracias al fútbol mejoran sus valores y su formación.
  • Transmitir unos valores idóneos para su vida cotidiana a través del deporte además de fomentar una vida saludable gracias al ejercicio físico.

En definitiva, que el deporte en equipo, el fútbol en nuestro caso, es perfecto para adquirir y practicar los valores de respeto, convivencia y lealtad, entre otros muchos… Pongámonos a ello.