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CÉSAR AZPILICUETA

“Félix fue mi entrenador en cadete B de Osasuna y en la selección navarra sub 16. En el fútbol base me enseñó a compartir valores con otros niños como la entrega, el sacrificio y el respeto por los rivales y compañeros.”

Chelsea

RAÚL GARCÍA

“Félix me entrenó en fútbol base y continuó la formación en valores que comenzaron mis padres y que he intentado trasladar a mi carrera profesional: humildad, esfuerzo, sacrificio y compañerismo.”

Athletic Club de Bilbao

NACHO MONREAL

“Recuerdo que con Félix aprendí a respetar a todos los rivales y compañeros por igual, no sentirse nunca superior al resto y que con sacrificio y mucho esfuerzo se pueden alcanzar grandes metas en la vida.”

Arsenal

Son muchas las preguntas que podríamos hacernos sobre el presente de nuestro deporte base. La realidad, según mi experiencia, es que es un reflejo de la sociedad que estamos creando entre todos.

Nos movemos en una sociedad muy competitiva, viviendo situaciones de estrés continuo y con mucho miedo al fracaso de nuestros hijos. Y, desgraciadamente, muchas personas utilizan los espacios propios de los niños para su propio desahogo.

Los clubes deportivos y colegios, en general, debido a los gastos estructurales que tienen: seguros de lesiones, gastos federativos, administrativos, material deportivo, transporte, instalaciones… apenas cuentan con recursos para el propio mantenimiento del club ya que las cuotas anuales que aportamos los padres suelen ser insuficientes aunque alguno habrá que piense que el club está ganando dinero, no es así.

Con esta situación y estos recursos, queremos que nuestros hijos tengan los mejores entrenadores, las instalaciones más modernas y el mejor equipo de fisioterapeutas, preparadores físicos y psicólogos, esto no es posible. Debido a esto, la mayoría de clubes deportivos y colegios tienen que dejar la educación deportiva (extraescolar) en manos de personas con o sin conocimientos  que deben desarrollar de manera totalmente altruista la formación de nuestros hijos.

Tenemos mucho que agradecer a estas personas que dedican tanto tiempo durante la semana y los fines de semana a la formación de nuestros jóvenes deportistas. Pero la realidad es que sucede todo lo contrario: nos dedicamos a juzgar sus métodos de entrenamiento y la gestión de su equipo e incluso nos permitimos el criticar sus decisiones durante la competición.

Tampoco quiero olvidarme de las personas que se dedican al arbitraje en el deporte base porque sin ellos la competición no sería posible y debido a nuestra actitud cada vez es más difícil conseguirlos en estas categorías. Es algo sobre lo que deberíamos reflexionar porque puede suceder que en poco tiempo nos encontremos sin árbitros.

Todos los fines de semana de septiembre a junio millones de personas hacen posible que nuestro deporte base esté vivo, conductores de autobuses, entrenadores, árbitros, delegados, encargados de instalaciones y cómo no, todas las familias y nuestros hijos, los protagonistas.

Como los recursos siempre son limitados, ya que nuestro deporte base no es profesional, propongo que entre todos ayudemos a que mejore, la buena noticia es que tenemos por delante un margen de mejora enorme.